La invisibilización también es violencia

La invisibilización también es violencia

Mishell Huacho

Por Mishell Huacho Parra | Fundadora de VICIO ACADEMY


Cuando pensamos en violencia, la imagen que aparece suele estar asociada a golpes, insultos o agresiones visibles. Pero hay una forma de violencia mucho más silenciosa, difícil de señalar y, por eso mismo, profundamente dañina: la invisibilización.


La invisibilización pasa cuando se borra, omite o minimiza el aporte de una persona o de un grupo en la historia, en una disciplina o en una comunidad. Es cuando el trabajo, las ideas, el estilo y hasta la identidad de alguien se usan… pero su nombre y su presencia se eliminan del relato.

En el pole dance:

En el mundo del pole dance, las pioneras fueron las strippers.

Ellas desarrollaron los movimientos, la técnica, la estética y la esencia que hoy muchos admiramos y practicamos. Sin embargo, en gran parte del circuito competitivo y comercial, se evita reconocer ese origen.

Se crea una versión “aceptada” del pole, sin connotación sexual, limpia de su contexto original, para que encaje en espacios que todavía cargan prejuicios.

Ese borrado sistemático es invisibilización cultural. Y sí, es violencia.

Porque niega a las mujeres que lo crearon su derecho a ser reconocidas y honradas.


Cuando la violencia se vuelve personal
No hace falta que sea a nivel histórico para que duela. Yo lo he vivido en carne propia.

Exalumnas que aprendieron de mí, que absorbieron mis ideas, mi metodología, mi estilo y mi manera de comunicar, y luego presentaron ese trabajo como suyo.

No solo tomaron el fruto de mi esfuerzo, sino que me borraron del mapa. Como si yo nunca hubiera existido. Como si lo que hice no tuviera valor.

Esto no es inspiración. Es apropiación más invisibilización. Y aunque no deja heridas físicas, sí deja una sensación de injusticia y despojo que no se lo deseo a nadie.

¿Por qué la invisibilización es violencia?
La invisibilización daña porque:

  • Roba el reconocimiento que corresponde a quien hizo el trabajo.
  • Despoja de la historia a una comunidad, debilitando su identidad.
  • Desanima la innovación porque transmite que el esfuerzo no será reconocido.
  • Refuerza sistemas de poder injustos, donde unos pocos controlan el relato y los créditos.

La violencia no siempre grita. A veces susurra. A veces sonríe. A veces se viste de “coincidencia” o de “no sabía”. Pero el efecto es el mismo: dejar fuera del cuadro a quien merece estar en él.

 

Un llamado a la conciencia

Reconocer no cuesta nada. Nombrar a quien nos inspiró no nos quita brillo. Al contrario: nos hace más grandes.

Si te inspiras en alguien, honra su nombre.

Si amas un arte, reconoce su raíz.

Si creas algo, que sea desde tu verdad, no desde el borrado de otras personas.


Porque borrar la historia no construye futuro.

Solo repite la violencia en silencio.

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