Pole Dance: El punto de encuentro entre la técnica y el alma
Mishell HuachoShare
Por años, el mundo del pole ha intentado dividirse entre dos polos: el deportivo y el baile. Por un lado, una corriente que busca legitimidad social a través de la estandarización, las reglas y la competencia. Por otro, una corriente que defiende la expresión y la libertad del movimiento como arte. Pero quienes llevamos años bailando, entrenando y enseñando, sabemos que la verdad no está en la separación: está en la integración.
El Pole Sport aportó disciplina, rigor técnico, análisis biomecánico y un lenguaje común que elevó la práctica a niveles impresionantes de fuerza, coordinación y control. Pero su afán de ser “respetado” muchas veces derivó en rigidez. En ese intento por validar la danza ante el mundo, muchas personas perdieron de vista el propósito original de la danza: sentir. Se sacrificó la vulnerabilidad, la presencia escénica y la conexión emocional, en nombre de la perfección técnica.
El Exotic Pole, por otro lado, vino a recordarnos lo sagrado del cuerpo, el poder de la sensualidad y la importancia de la emoción como motor del arte. Nos devolvió la carne, el alma, la respiración y la piel. Pero también, en algunos casos, cayó en el extremo opuesto: en la falta de técnica que termina limitando el crecimiento o generando lesiones. Porque sin técnica, la emoción se dispersa; y sin emoción, la técnica se vacía.
La verdadera evolución del pole no está en escoger un bando, sino en integrar las dos almas del movimiento. La precisión del deporte y la poesía del arte. La disciplina del entrenamiento y la sensibilidad del alma. El control técnico del cuerpo y la vulnerabilidad del corazón.
Porque de nada sirve saber hacer trucos perfectos si no se sabe bailarlo con el alma, y de nada sirve tener alma si el cuerpo no está preparado para sostenerla sin lesionarse.
Ni solo deporte, ni solo arte.
Pole Dance es un lenguaje humano: fuerza, sensualidad y presencia unidas en un mismo cuerpo, que no busca validación externa, sino verdad interna.
Porque la excelencia no se mide por la cantidad de trucos, sino por la calidad de la presencia. Y eso —la unión entre control y entrega— es el corazón mismo de EMPOLERING by VICIO ACADEMY.
Escrito y vivido por: Mishell Huacho Parra <3